La sanidad privada realiza el doble de cesáreas que el SAS

  • La 'medicalización' excesiva del hecho del parto está derivando en un proceso de "industrialización de los nacimientos", según el obstetra francés Michel Odent

La cesárea es un procedimiento quirúrgico seguro y habitual pero no exento de controversias, con fervientes defensores y detractores en el mundo sanitario, especialmente en cuanto al grado de pertinencia clínica con el que se utiliza. En el caso de Andalucía, casi el 22% de las embarazadas usuarias de la sanidad pública se somete a una cesárea, 12 puntos por encima de las recomendaciones generales de la OMS, pero en la media española y, desde luego, muy por debajo de lo que se estima esta práctica en la sanidad privada. Según el profesor de Sociología de la Salud de la Universidad de Alicante, Raúl Ruiz Gallardo, "esa proporción llega en el caso de Andalucía hasta el 40% en los centros privados". Para Ruiz Gallardo, si bien es relativamente fácil recabar los datos en los registros del SAS, es más complicado hacerlo en el ámbito privado. Se sabe que de los 400.000 nacimientos anuales que se producen en España, 100.000 son por cesárea y de éstas, 36.000 son técnicamente prescindibles: "Esa proporción es la que se maneja habitualmente en nuestro país, y es aplicable a Andalucía". Estos datos se comentaron ayer en el transcurso de unas jornadas para matronas andaluzas organizadas por la firma de puericultura Suavinex.

En cuanto a los motivos de esa disparidad de criterios a la hora de afrontar el parto, este experto señaló que ello se debe a la práctica de la medicina defensiva: "En ámbitos clínicos privados se está muy atento a tener las espaldas cubiertas desde el punto de vista legal, y la cesárea es un modo de protegerse ante posibles reclamaciones futuras". Además, Ruiz Gallardo destacó que "la cesárea permite controlar el momento del parto". Aunque este experto es consciente de la existencia de un debate de fondo sobre las implicaciones económicas de la cuestión, rechazó ayer entrar en él. En cualquier caso, es incuestionable que una factura ginecológica que incluya cesárea siempre va a ser más cara que la de un parto sin intervención quirúrgica.

Ruiz Gallardo resaltó como ejemplos positivos de baja tasa de cesáreas los hospitales del SAS de Huércal-Overa, Almería (14%), y de Úbeda, en Jaén, con un 17% de intervenciones durante el parto.

Estas jornadas tuvieron como conferenciante estelar a Michel Odont, obstetra francés afincado en Gran Bretaña y referente internacional del denominado parto fisiológico, en el que se minimiza la presencia médica y se potencia un entorno tendente a la máxima humanización posible, con un protagonismo especial del acompañamiento de las parturientas, papel asumible, entre otros, en las organizaciones sanitarias actuales, por las matronas. Para Odont, "es necesario dejar atrás el parto medicalizado y apostar por el parto fisiológico". "Hay que comprender a la madre en este hecho, porque estamos dando origan a un proceso de industrialización de los nacimientos", dijo este experto. "Después de miles de años de partos hipercontrolados, nos esforzamos muy poco en conocer qué necesitan realmente en el parto la madre y su bebé".

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