La revolución del voto extranjero

  • Más de 250.000 inmigrantes no comunitarios se incorporarían al censo electoral en las municipales de 2012 de aprobarse el derecho · El congreso del PSOE-A debatirá si insta al Gobierno a regularlo

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Una persona, un voto. La consecución del derecho al sufragio de la población inmigrante es una de las reclamaciones históricas de los colectivos sociales y, en ocasiones, ha contado con el apoyo decidido de los partidos políticos, en especial de PSOE e IU.

Tras los comicios del pasado 9 de marzo, el debate vuelve a resurgir ante la presentación de enmiendas de delegados de Sevilla y Cádiz a la ponencia marco del congreso del PSOE-A a celebrar en Granada del 11 al 13 de julio. Los socialistas andaluces debatirán en el congreso si piden solicitar a los órganos federales que se promuevan los acuerdos políticos necesarios para la consecución del derecho al voto de la población inmigrante con residencia legal en España en las consultas municipales. Después, se extendería a autonómicas y generales.

En el supuesto de que el Gobierno regulase este derecho en los próximos años, las elecciones municipales de 2012 podrían contar con al menos 252.743 nuevos posibles electores, que son los extranjeros no comunitarios con certificado de registro o autorización de residencia en Andalucía actualmente, según los datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Los europeos pueden votar y ser votados en las municipales desde 1999. Esta novedad podría alterar la correlación de fuerzas en muchos ayuntamientos andaluces, mayor en función de su población inmigrante.

El PSOE rescataría una reclamación que cayó en el olvido en los programas electorales, a nivel federal y autonómico, de los pasados comicios, donde empezó a vislumbrarse un cambio en la política migratoria de los socialistas. Pero la demanda no le es extraña. En el verano de 2006, los grupos parlamentarios Socialista y de IU presentaron en el Congreso una proposición no de ley sobre la extensión del derecho al voto en las elecciones municipales a los extranjeros residentes legales en España. Poco antes, a finales de mayo, durante el Debate del Estado de la Nación de ese año, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había hecho alusión ante el Pleno del Congreso a la elaboración de un "plan estratégico" para fomentar la participación ciudadana y social de los inmigrantes.

Incluso a principios de la legislatura en 2004, el Congreso aprobó una moción instando al Gobierno a abrir el diálogo con todos los agentes sociales y políticos -incluyendo las comunidades autónomas- para alcanzar un pacto de Estado sobre política migratoria en el que, se especificaba entonces, se avanzaría "hacia el derecho de participación política de los residentes legales permanentes en las elecciones locales".

Sin embargo, la iniciativa no ha llegado nunca a materializarse. Los detalles del retraso parlamentario los aportan los profesores de la Universidad de Málaga Rafael Durán, Magdalena Martín y Ángel Rodríguez en el documento La participación política de los extranjeros: estado de la cuestión. Aportan que las prisas se "amortiguaron" al constatar la imposibilidad de llegar a la consecución del derecho para las elecciones de 2007.

En España, además de los nacionales, sólo pueden votar en las municipales los ciudadanos de la UE y los noruegos, éstos en virtud de un tratado que les reconoce este derecho, el único firmado de este tipo. ¿Influyen en la vida política local? De ese efecto se ocupa Rafael Durán en otro documento del Centro de Estudios Andaluces, Inmigrantes con derecho de voto y elecciones municipales de 2003 en Andalucía, publicado la semana pasada. Los europeos tienen que pasar el trámite previo de inscribirse en el censo electoral y, según señala el informe, sólo el 27% de los que podían hacerlo en la comunidad andaluza se inscribieron. La causa: el perfil "gerontoinmigrante" de los extranjeros europeos, jubilados en su mayoría. Pero el estudio avisa de otras realidades. Esa California de Europa no describe la complejidad del fenómeno migratorio. Los llegados de Iberoámerica, África o países del Este son jóvenes y con ganas de participar en la vida política de su país de acogida.

Ésa es otra de las futuras consecuencias destacadas del informe: el voto comunarista. Votar a los tuyos e intentar conseguir representación municipal. Se comprobó en las pasadas elecciones municipales. La asociación Rumanos Andaluces se planteó la posibilidad de concurrir en vista de la fuerte presencia de estos nuevos europeos en determinadas localidades, pero pospusieron la presentación de candidaturas a 2012. Tampoco se presentó Democracia Social Andaluza, un partido de residentes rumanos y búlgaros que pensaba competir en Adra, El Ejido, Roquetas de Mar y Níjar. Sí lo hizo en cambio, el Frente Socialista de Izquierdas (FSI), que en Puente Genil (Córdoba) sólo presentó a candidatos de la Europa del Este.

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