Las normas de convivencia se extienden al horario no lectivo

  • También se aplicarán en comedores, transportes y actividades extraescolares

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El cumplimiento de las normas de convivencia en los centros públicos andaluces no estará restringido a las cuatro paredes de un aula ni limitado por los muros del instituto. Habrá disciplina más allá. Los estudiantes tendrán que respetar este código también en horario no lectivo. A partir del próximo curso, escenarios como el transporte y los comedores escolares y las actividades extraescolares estarán sujetos a esa normativa. El comportamiento de los alumnos no podrá diferenciarse del que deben mantener durante una clase.

La consejera de Educación, Mar Moreno, destacó esta modificación incluida sobre la idea original de su departamento tras el congreso celebrado en noviembre pasado en Málaga, en el que se debatió el primer documento redactado por Educación. En aquel cónclave con amplia participación de los docentes fue donde se escuchó esta petición "logica y de sentido común", según dijo ayer Moreno, "porque no tendría ningún sentido que se exija el respeto a los profesores durante la clase y después no se aplique en el comedor o en las actividades extraescolares".

Es uno de los puntos fuertes, y destacados, de este proyecto de decreto, dispuesto a devolver a la actividad académica el régimen disciplinario que se ha ido reblandeciendo, e incluso difuminando, con el tiempo. La figura del profesor, en este sentido, se refuerza ante sus alumnos, quienes además deberán observar esas normas a todo el horario de convivencia vinculado al centro, tanto dentro como fuera de él.

Así, Moreno enfatizó ayer, como ya hiciera en ocasiones anteriores cada vez que se refirió de alguna manera al nuevo reglamento, que el objetivo de extender las normas de convivencia más allá del espacio natural de las clases es la indiscutida "autoridad magistral y académica" del profesor. Se trata de un reconocimiento oficial que viene a otorgar a los docentes un derecho nuevo, como es el de acreditar, reconocer y fortalecer su participación en los planes y programas de sus respectivos centros y todo lo que concierne a su actividad.

Ese nuevo perfil recibe un espaldarazo con la creación de la llamada Carta de Derechos del Profesorado. Este documento -con el que la Junta quiere proclamar su "apoyo" sin fisuras a los docentes- recalca el "reconocimiento y respeto a una autoridad propia del ejercicio moral y profesional de una tarea que debe gozar del mayor prestigio social". Para la Administración, dicho reconocimiento "estimula la participación del profesorado en las diversas actividades de sus centros, así como su compromiso y su creatividad pedagógica".

Otra de las novedades del nuevo reglamento es la creación de la figura del delegado de los padres. Con carácter preceptivo se constituirá en todos los centros y tendrá una "implicación especial" en los planes de convivencia de cada centro. Se quiere así dotar de mayor relevancia al papel de los progenitores en el desarrollo y comportamiento de sus hijos durante la jornada escolar.

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