2,1 millones de andaluces viven en situación de pobreza y exclusión social

  • Un millón de ellos, más de 330.000 hogares, se encuentran en una situación límite. Cáritas advierte que los problemas son estructurales y avisa de la necesidad de cambiar el modelo social.

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El 25% de la población de Andalucía, 2,1 millones, se encuentra en situación de pobreza y exclusión social. Un millón vive en riesgo de exclusión severa. La tasa de pobreza y exclusión es del 38,3%, la segunda más alta de España. El incremento de la desigualdad ha aumentado un 9,1% entre 2008 y 2012. La integración plena es tan sólo del 30,9%. El 47% de los andaluces sufren la exclusión del empleo. Éstas son algunas de las conclusiones del informe sobre la exclusión y desarrollo en Andalucía, realizado por la Fundación Foessa y Cáritas, y que fue presentado ayer en el Arzobispado de Sevilla por Guillermo Fernández Maíllo, sociólogo y miembro del equipo de estudios de Cáritas Española; Anselmo Ruiz, director de Cáritas Regional Andalucía; y monseñor Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla.

Este estudio, cuya versión nacional fue presentada el pasado 28 de octubre, pone de manifiesto la emergencia social que se vive en Andalucía y hace una completa radiografía, "consistente y coherente", como explicó Fernández Maíllo, de cuál es la situación: "No es un informe de la crisis. Es más del modelo social que viene desde antes de la crisis. La crisis es más una consecuencia que una causa". Uno de los elementos más importantes del informe Foessa es su forma de aproximarse a la pobreza y la exclusión social entendiéndola como algo no sólo material o económico sino con una mirada mucho más global.

La fotografía de la pobreza y la exclusión social en Andalucía asegura que un total de 2,1 millones de personas (697.000 hogares), el 25% de la población, viven en esta situación. Este dato se encuentra en la media española, pero hay uno que es más preocupante: la exclusión severa alcanza a un millón de personas (334.000 hogares). "Es un dato más elevado que en el resto del país y que requiere de acciones urgentes. Encontramos ya elementos de carácter estructural". La exclusión severa en Andalucía alcanzaría 13,1% de la población, mientras que en España estaría afectado el 10,9%, y afecta mucho, por ejemplo, a los inmigrantes en situación irregular.

Entre los elementos que más peso tienen para propiciar la exclusión social se encuentran el empleo, la vivienda y la salud. Fernández Maíllo advirtió de la desmotivazión existente para la formación: "En la búsqueda de empleo se hacen pocos esfuerzos para la formación de los desocupados". En conjunto, la tasa de baja intensidad en el empleo de los hogares andaluces se sitúa en el 21%, muy superior al 18% estatal. Según el informe de Foessa y Cáritas, esto se debe en gran parte a una alta proporción de hogares con todos sus miembros en paro, el 17% frente al 11% del país, y de hogares cuyo sustentador principal está en paro desde hace un año o más: 9%. En lo que respecta a la vivienda, casi el 22% de los hogares ha recibido avisos de corte de suministros básicos. "El 11,8% está teniendo problemas porque una vez hacen frente a los gastos de la vivienda caen en riesgo de exclusión residencial". En cuanto a la salud, casi el 21% de los andaluces ha dejado de comprar medicamentos por no tener dinero. Otro 18% ha abandonado algún tratamiento por el mismo motivo. "También calculamos que el 9% de los hogares integra a alguien con problemas relacionados con la salud mental o la depresión".

Cáritas alerta que uno de los principales apoyos en los que se sustentan las personas en situación de pobreza y exclusión, como es la familia, empieza a desfallecer. Además, el 34% asegura que no cuenta con ningún tipo de apoyo ante los problemas. "Las personas en mayor situación de exclusión en Andalucía acuden más a Cáritas que a los servicios públicos. Es algo que nos preocupa porque hacemos una labor que no nos corresponde", advirtió Fernández Maíllo, quien también ensalzó el papel de los mayores para ayudar a los familiares: "Todo lo que sirva para reforzar esa malla de seguridad es importante".

El gran aumento del número de personas en exclusión social se habría producido entre 2009 y 2013, aunque gran parte de ellas ya estaban afectadas desde antes de la crisis: "Es necesario cambiar el modelo social y de conciliación. Estamos creando una sociedad con derechos erosionados y con obligaciones que se acabarán perdiendo". Monseñor Asenjo pidió que se reforzaran los compromisos con los desfavorecidos tras conocer los datos. Por su parte, Anselmo Ruiz añadió que el objetivo del informe Foessa, que alcanza su séptima edición, es tomar medidas para hacer la sociedad "mucho más decente".

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