Guillermo Vázquez Consuegra · Arquitecto de la rehabilitación de San Telmo

"No hemos malgastado ni un euro de más en San Telmo"

  • Guillermo Vázquez Consuegra (Sevilla, 1945) es uno de los grandes arquitectos españoles de su generación. Autor de la destacadísima rehabilitación del palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, que se presentó el jueves. Cuatro quintas partes de su producción han sido trabajos fuera de Andalucía, entre los que destacan el Museo del Mar y la Navegación de Génova; la ordenación del borde marítimo de Vigo, Premio Nacional de Arquitectura; o el Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena.

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-¿San Telmo es el mejor barroco andaluz?

-Algunos historiadores lo han definido como la máscara barroca más importante de Andalucía.

-¿Por qué?

-Fue un gran edificio barroco, pero intervenciones sucesivas, terminaron por desnaturalizar su interior.

-¿Cuáles eran sus elementos más valiosos?

-La fachada y el eje principal, zaguán, patio de honor y capilla. Ése es el patrimonio barroco del edificio.

-Y si el interior se desnaturalizó, ¿en qué se convirtió?

-En una colmena de camarillas. La intervención más lesiva ocurre en el siglo XX, con el destino del edificio a seminario metropolitano. Se produce el

vaciado de todo el tejido barroco primitivo. Y su sustitución por una colmena de celdas.

-¿La rehabilitación ha consistido en devolver al edificio su carácter anterior?

--San Telmo era un edificio que nunca se concluyó. Cuando fue Universidad de Mareantes, durante 150 años, y hasta que pasó a ser palacio de los

duques de Montpensier en 1849, el edificio no estaba concluido.

-Lo terminan los Montpensier.

-Hasta entonces sólo contaba con la fachada principal, porque tenía otros edificios aledaños. Esas construcciones se demuelen. Se eliminan todas esas adherencias y el edificio labra sus cuatro fachadas. La principal estaba construida por los Figueroa, y entonces Balbino Marrón, que era el arquitecto municipal, hace las otras tres.

-Balbino Marrón.

-El mismo arquitecto que hace la fachada del Ayuntamiento a la Plaza Nueva. Balbino Marrón es el que concluye esta pieza singular y exenta. Él ha sido el referente de la intervención actual.

-¿En qué ha consistido fundamentalmente su trabajo?

-En el vaciado de toda la intervención producida en el siglo XX. Y su sustitución por otra arquitectura, contemporánea, que permita convivir de forma pacífica con la existente.

-Complicado.

-Complejo. Había elementos que procedían del Barroco primitivo y otros del Neoclásico del XIX de Balbino Marrón.

-¿Y cómo se combina?

-Hay dos maneras de acercarse a una intervención en el patrimonio. O la reconstrucción historicista. O el contraste con la modernidad: lo nuevo es lo nuevo, que quede bien claro y lo viejo es lo viejo.   

-Usted se queda en medio.

-Transito entre los dos extremos. Es una tercera vía: intentar una trabazón armoniosa de lo nuevo y lo viejo.

-¿Esto vale 46 millones?

-Es lo que ha costado.

-El PP ha hablado de despilfarro.

-Despilfarro es cuando se malgasta el dinero o la operación es innecesaria. Pero en este caso es necesaria: se trata de uno de los elementos clave

de nuestro patrimonio arquitectónico. Y el coste ha sido absolutamente ajustado. Es absurdo decir que ha sido mucho o poco.

-¿De qué depende?

-Si el edificio se hubiese encontrado en un estado magnífico, a lo mejor habría costado 10 millones. Si hubiera estado en ruinas, habría costado 200

millones. Lo importante es controlar el gasto y que sea el adecuado. No hemos malgastado ni un euro de más en San Telmo.

-También se ha dicho que si hay alternancia en el poder se dedicaría a museo.

-No tiene sentido. Se ha restaurado y acondicionado para edificio administrativo. Evidentemente, hay áreas que pueden tener uso museístico. Todo el

eje barroco, la capilla, el zaguán, el patio de honor y la cripta podría estar abierto al público.

-Usted propone un centro de interpretación.

-La cripta podría ser un espacio adecuado para contar la historia de la construcción del edificio en sus 300 años, con todo el material arqueológico encontrado allí. 

-Se dice que el alma andaluza es barroca.

-La sevillana absolutamente. Cádiz la encuentro más neoclásica.

-En Cádiz hizo usted la torre de las telecomunicaciones, una construcción moderna.

-Es un edifico muy singular, por sus dimensiones, su altura, su magnitud. Era muy difícil establecer puntos de contacto con la ciudad.

-Usted trabaja mucho más fuera que dentro de Andalucía. ¿Se siente reconocido o le produce un cierto desencuentro?

-Tengo días. A veces siento ese reconocimiento y a veces noto ese desapego propio de esta ciudad hacia los suyos.

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