La fuerza de la marea podría haber arrastrado el cuerpo río arriba

  • Los especialistas creen que puede estar en cualquier punto entre la presa de Alcalá y la desembocadura · El operativo reorganiza la búsqueda e incorpora más medios

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Las mareas podrían haber arrastrado el cuerpo río arriba del antiguo puente del ferrocarril Sevilla-Huelva -que actualmente se utiliza como vía verde y pasarela para autobuses- desde donde supuestamente fue arrojado al Guadalquivir. El operativo de búsqueda trabaja con la hipótesis de que el cadáver de Marta del Castillo podría encontrarse en cualquier punto entre la presa de Alcalá del Río y la desembocadura del Guadalquivir. Fuentes del dispositivo señalaron que la pleamar podría haber llevado el cuerpo río arriba y que éste se hubiera quedado enganchado por la vegetación al bajar el nivel del río en la bajamar.

El efecto de las mareas del Atlántico es perceptible hasta la presa de Alcalá debido a dos factores. El primero de ellos es la escasa pendiente del río, como demuestra que Sevilla se encuentra a sólo ocho metros por encima del nivel del mar. A este factor se agrega la falta de caudal, ya que a pesar de las lluvias caídas en las últimas semanas, los embalses situados en la cabecera y el curso medio del Guadalquivir y sus afluentes apenas han desembalsado agua debido a que estaban vacíos por la última sequía. Estos son los dos puntos que han agravado los problemas de turbidez que afectaron al río durante el año pasado.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, se reunió el pasado martes con los padres de Marta del Castillo para informarles de los esfuerzos que están realizando. El dispositivo centró ayer sus pesquisas entre el punto desde donde fue lanzado presuntamente el cadáver al Guadalquivir y Coria del Río. Ayer se incorporó una unidad de caballería de la Policía Nacional y un vehículo de altura URO Vamtac de la Unidad de Intervención Policial, dotado con tecnología de última generación, cuya escala permite escudriñar desde lo alto los parajes que por su frondosidad impide el acceso a los efectivos que peinan las márgenes del río.

La organización del operativo fue reestructurada, pasando de siete a nueve subzonas. La última división del río, que abarcaba el tramo comprendido entre la estación de bombeo de El Mármol y la desembocadura, fue partida en dos subzonas para facilitar la coordinación de las unidades.

En el operativo participan 80 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se encargaron de examinar las orillas del río desde Camas hacia el sur junto a la caballería de la Policía Nacional. Los buzos del Grupo Esepcial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional estuvieron sumergiéndose en los alrededores del puente de la vía verde y en las subzonas siete y ocho, entre la estación de El Mármol y el límite con la provincia de Cádiz. En la última subzona, en la desembocadura, una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y un helicóptero del mismo cuerpo estuvieron inspeccionando el río. Además, participan otro helicóptero de la Policía Nacional, 12 embarcaciones, 30 buzos -dos de los cuales viajan a bordo de los dos helicópteros para lanzarse al agua-, Bomberos, Protección Civil y personal de la Autoridad Portuaria de Sevilla para asesorar sobre las corrientes.

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