Un nuevo estudio descarta el impacto radiológico de los fosfoyesos en Huelva

  • Los más afectados son los trabajadores de las balsas, pero de un modo "muy limitado" · La investigación de las universidades de Sevilla y Huelva rebate la de Greenpeace

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El impacto radiológico de los fosfoyesos en los trabajadores de las balsas en Huelva es "muy limitado" y sobre el público en general "despreciable o nulo". Esa es la principal conclusión a la que ha llegado el último estudio elaborado sobre los niveles de radiactividad natural de las balsas, desarrollado por las universidades de Huelva y Sevilla, financiado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

La fabricación de ácido fosfórico es considerada una industria NORM, que se caracteriza por usar materias primas con concentraciones elevadas de radionucleidos naturales o por generar productos o residuos enriquecidos en esos elementos radiactivos. En ellas se deben realizar estudios para determinar si hay un incremento de la exposición a la radiactividad en los trabajadores o el público.

Ahí se enmarca la producción de Fertiberia y Foret, que son actualmente las mayores productoras de ácido fosfórico en la Unión Europea. En ellas se procesan anualmente dos millones de toneladas de roca fosfática, generando en torno a tres millones de toneladas de fosfoyeso. Y éste se lleva más del 90% de radio 226, plomo 210 y polonio 210. Todos estos datos son recogidos en un trabajo publicado en la revista Alfa del CSN, después de que a finales del pasado año Greenpeace presentase el informe elaborado por un laboratorio francés sobre los fosfoyesos, que consideraba que los niveles de radiación eran "muy importantes".

El trabajo realizado por las universidades se aleja de estas consideraciones y repasa la incidencia de la radiactividad en tres colectivos: los trabajadores que desempeñan su labor en las balsas activas, los que desempeñan tareas de mantenimiento y revegetación de las zonas restauradas y el público en general. En ninguno de los casos, según los resultados, las dosis de radiación recibidas procedentes de los fosfoyesos superan los límites permitidos, situándose incluso muy lejos de ellos.

En el caso de los empleados de las balsas, el trabajo de las universidades es claro: en todas las vías de exposición (irradiación externa, inhalación de material particulado e inhalación de gas radón) las dosis susceptibles de ser recibidas por los trabajadores están por debajo de los límites. En cuanto al radón, la cantidad es similar al de los valores obtenidos en los ambientes costeros.

En cuanto a los trabajadores de las zonas restauradas (casi la mitad de las 1.200 hectáreas ocupadas por los fosfoyesos), el impacto radiológico se estima "prácticamente como nulo". Las mediciones indican que la revegetación ejerce de "perfecto blindaje de la radiación emitida por los fosfoyesos".

En cuanto al público en general, el impacto radiológico "se puede evaluar también como despreciable o nulo".

Los investigadores resaltan que el nivel de ocupación por el público de las zonas restauradas es "prácticamente nulo" y el acceso a las balsas en uso está restringido.

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