Las desalinizadoras de Málaga y Almería suponen el mayor "pantano" del este andaluz

  • Los 122 hectómetros cúbicos de agua que pueden producir al año las tres plantas desalinizadoras que operan en Almería y Málaga suponen ya el mayor "pantano" de la Cuenca Mediterránea Andaluza

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Las desalinizadoras de Carboneras (Almería), cuya primera fase produce 42 hectómetros cúbicos; la de Marbella (Málaga), que aporta 20 hectómetros, y la del Atabal, que desalobra 60 hectómetros para la capital de la Costa del Sol, suman una producción anual de 122 hectómetros cúbicos.

Este volumen equivale al 11 por ciento de toda la capacidad de embalse teórica de la Cuenca Mediterránea Andaluza y al 37 por ciento de sus recursos actuales.

Aunque esta cuenca tiene cuatro pantanos con un aforo superior a estos 122 hectómetros que generan las tres mencionadas desalinizadoras -La Viñuela (170 hectómetros), Guadalteba (156 HM) y Guadalhorce (126 HM), en Málaga; y Cuevas de Almanzora (168 HM) en Almería- la realidad es que hace años que ninguno de ellos alcanza siquiera los cien hectómetros de agua embalsada.

A los 122 hectómetros cúbicos que pueden producir las desalinizadoras se sumarán en próximos meses otros 40 hectómetros que aportarán, a partes iguales, las nuevas plantas de Níjar y del Bajo Almanzora que se construyen en la provincia de Almería.

La puesta en funcionamiento de las tres primeras desalinizadoras andaluzas no ha estado exenta de polémicas y retrasos que, en algún caso, han incluido su cambio de titularidad o un encarecimiento de su coste inicial.

Estas tres plantas han supuesto un desembolso a las administraciones de unos 360 millones de euros, a los que hay que unir el coste de las conducciones hasta los depósitos de abastecimiento que, sólo en el caso de la planta de Carboneras -actualmente en ejecución- superan los 160 millones de euros.

Con todo, el director general de la Asociación Tecnológica para el Tratamiento del Agua (ATTA), Ángel Cajigas, ha destacado a Efe la importancia estratégica que representa la desalinización para Andalucía, al ser una región mediterránea con periódicas sequías y un creciente aumento de la población en la zona litoral, que también soporta la masiva llegada de turistas.

"Para estos momentos punta hay que tener dimensionadas las infraestructuras tanto de abastecimiento como de saneamiento y este conjunto de alternativas es necesario para hacer frente con seguridad y garantía a las demandas tanto urbanas y turísticas como agrícolas", ha añadido Cajigas.

Sobre el impacto ambiental que se imputa a las desalinizadoras, matiza que todas las emisiones de gases de efecto invernadero de todas las plantas de España funcionando a su capacidad total -"lo que es imposible", matiza- sería inferior a un millón de toneladas, cantidad similar a la que emiten todas las depuradoras "y a nadie se le ocurre culpar del incumplimiento del protocolo de Kioto al Plan Nacional de Depuración", ha opinado.

Respecto a la sal que vierten las desalinizadoras tras desalinizar el agua de mar, ha reiterado que todas las plantas se han dotado de conductos con difusores que diluyen la salmuera, tal y como fijan las declaraciones de impacto ambiental que deben de cumplir, por lo que "se está demostrando por activa y por pasiva que el sistema de vertido de salmueras no afecta a las poseidóneas", plantas marinas de gran valor ecológico por ser productoras de oxígeno.

También ha destacado que los avances tecnológicos han permitido reducir los consumos de energía en el proceso de desalinización desde los 15 a 20 kilovatios-hora de hace unos años a los 3 kilovatios-hora, lo que minimiza el impacto energético de estas instalaciones.

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