Los 'cazaculebras'

  • Una asociación de Málaga se encarga de recoger de forma gratuita los reptiles que suelen entrar en las casas en esta época

Con la llegada del calor, culebras y serpientes despiertan de su letargo y no son generalmente bien recibidas por los humanos. A pesar de que la mayoría no suponen ningún tipo de peligro, el miedo que despiertan entre los que las encuentran es casi inevitable. Una asociación ubicada en Málaga se encarga de recoger a estos reptiles de forma gratuita cuando aparecen en casas, garages o tejados. Desde que empezó la primavera ya ha tenido que actuar en diez ocasiones.

La aparición hace días de un nido de culebras en el tejado de un edificio del municipio granadino de Motril ha desatado la histeria entre los vecinos, aunque no son venenosas. Tal es la psicosis que ha despertado este caso, que los cazadores de serpientes malagueños tuvieron que acudir a la llamada de un vecino de Vélez-Málaga, que aseguraba que había una serpiente en un agujero de una pared de su cortijo cuando en realidad se trataba de un tubo de goma.

La Asociación Mundo Naturaleza Andalucía, que desde hace dos años y medio colabora con la Consejería de Medio Ambiente para recoger los reptiles y anfibios en peligro, ha tenido que intervenir en diez ocasiones para capturar alguna culebra desde que comenzó la primavera. La última fue esta misma semana en el jardín de un edificio de Puerto Banús, en Marbella.

Pero todas eran completamente inofensivas. El 90% de los reptiles recogidos son culebras de herradura, como las aparecidas en Motril, que pueden alcanzar los dos metros de longitud en su fase adulta.

Las culebras de escalera y las viperinas son otras de las especies más frecuentes en los alrededores de casas, jardines y tejados donde anidan para poder alimentarse de otras culebras, lagartijas, salamanquesas o roedores.

El presidente de esta asociación, David Garvayo, cree que está injustificado este miedo generalizado hacias las serpientes, ya que en Andalucía sólo existe una especie venenosa, conocida como víbora hocicuda, pero que habita en las sierras alejadas de los núcleos urbanos.

"Queremos mitigar las fábulas y leyendas que existen sobre las serpientes porque la mayoría no son peligrosas. Pretendemos que la gente conozca la fauna de anfibios y reptiles para que las respeten y no las maten ", aseguró Garvayo.

Con una simple red, estos cazadores de serpientes las recogen para que sea el Centro de Recuperación de Especies Amenanazadas (CREA), al menos uno en cada provincia andaluza, el que se encargue de devolverlas a su medio natural.

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