La alarma por la gripe multiplicó por diez la asistencia a Urgencias

  • Los datos sobre el comportamiento de la pandemia del virus H1N1 en Andalucía ubican entre abril y mayo un pico de fuerte presión sobre los hospitales públicos

Hasta el momento, la pandemia de gripe A ha tenido un comportamiento suave y se ha instalado en la sociedad con la normalidad con la que se acepta la cercanía de un vecino molesto. Pero ha habido momentos en que ésa no ha sido la percepción general. En Andalucía, ha habido días en que la alarma social ha multiplicado por diez la asistencia a las Urgencias de los hospitales públicos.

Los datos comunicados a Eurosurveillance por expertos de la Consejería de Salud sobre el comportamiento de la gripe pandémica hasta el pasado mes de octubre identifican un inusual pico de fuerte presión sobre las Urgencias hospitalarias entre abril y mayo. Inusual respecto al año anterior: en esas mismas fechas de 2008, había unas 3.000 asistencias diarias en las Urgencias de los hospitales públicos andaluces; un momento valle, previo al repunte clásico de la demanda estival, marcada por el calor y la descompensación de pacientes crónicos. Esas mismas semanas de 2009 (entre la última de abril y la última de mayo), esa afluencia se multiplicó por diez, hasta alcanzar jornadas con picos de unas 30.000 urgencias diarias atendidas en los hospitales de la red pública.

Este fenómeno no se debió a la situación epidemiológica: la incidencia de la gripe en ese momento era a todas luces residual. Pero estaba en ciernes la pandemia perfecta, la gripe A como fenómeno desconocido y las consecuencias del comportamiento social, político y mediático ante esta crisis de salud pública. Los autores del trabajo en el que se comentan los datos -del Departamento de Epidemiología de la Consejería de Salud, del Laboratorio de Referencia del Hospital Universitario Virgen de las Nieves y de la Escuela Andaluza de Salud Pública- no dudan al identificar la causa de este comportamiento paranormal de las estadísticas. Al respecto comentan que "el impacto de la gripe pandémica H1N1 sobre los servicios sanitarios en Andalucía fue muy evidente al principio". Los autores del análisis publicado en Eurosurveillance precisan además que "la asistencia de los departamentos de Urgencias de los hospitales alcanzó su punto más alto en ese periodo". Así, según los investigadores, "este pico en las Urgencias representaba la alarma causada en la población por los primeros casos de gripe pandémica H1N1 y no reflejaba el número de casos notificados durante este brote". Efectivamente, cuando las aguas de la percepción de la nueva gripe volvieron a su cauce, la curva asistencial de las Urgencias se ubicó en su patrón normal. Es más, entre septiembre y octubre se acentuó el incremento de la incidencia de la nueva gripe sin que eso animase a la ciudadanía a ir al hospital: la percepción de la pandemia había entrado en fase de normalidad.

Este fenómeno, además de su interés sociológico, ha servido para constatar que el personal sanitario, al menos la fiel infantería de la puerta de los servicios de Urgencias, es capaz de asumir demandas que requieren una elasticidad propia de contorsionistas de circo. Una información impagable para los responsables de la gestión sanitaria: los diques de contención aguantan. Sobre todo si se tiene en cuenta que el plan de cobertura de recursos humanos previsto por la Consejería de Salud para la pandemia se basa no en el absentismo de los sanitarios debido a bajas por la gripe, como han hecho otras comunidades, sino en el aumento de la presión de los usuarios sobre los servicios.

El sistema parece de chicle, pero no es. La fiel infantería responde, pero tiene derecho a descanso y soldada. Hay que cuidarla; porque nadie garantiza que no vayan a aparecer más poltergeists gripales en las Urgencias del SAS.

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