Las adopciones en el extranjero caen casi a la mitad en sólo cinco años

  • Las restricciones impuestas por los países de origen frenan el 'boom' que se inició a mediados de los 90 · Rusia prolonga los tiempos de espera · Familias andaluzas acogen por primera vez a niños de Vietnam

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Adoptar a un menor extranjero nunca ha sido fácil: cuesta dinero, requiere trámites y bastante dinero. Pero a veces es la única opción ante la posibilidad aún más lenta y enrevesada de la adopción nacional, con un tiempo de espera que puede oscilar entre los seis y los nueve años. De hecho, el 80% de las adopciones son de niños extranjeros. Pero las dificultades para acoger a estos menores aumentan cada año por las restricciones de los países de origen y desciende bruscamente el número de niños que reciben las familias andaluzas, poniendo fin a un boom de adopciones en el extranjero que se inició en 1995.

En los últimos cinco años, de los 811 expedientes de adopción internacional resueltos en 2004 a los 422 niños en el año que concluyó el pasado jueves, un 92% menos.

La tendencia ha ido cada año en descenso y, con respecto a 2008, el año pasado supuso un 14% de adopciones menos, según los datos aportados por la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, que achaca esta bajada a las exigencias en los requisitos que imponen los países de origen y al aumento de los tiempos de espera. La caída no sólo se limita a los expedientes de menores finalizados con éxito, sino también a las peticiones que se tramitan desde la Administración andaluza.

En 2009, un descenso con respecto al año anterior de un 46% de expedientes tramitados, que se pueden realizar bien a través de la propia Junta (143 de forma directa el pasado año) o mediante las organizaciones no gubernamentales reconocidas como Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (Ecais), que realizaron 376 trámites en 2009.

Rusia se consolidó el pasado año como el país del que proceden el mayor número de menores, tras desbancar el gigante euroasiático hace dos años a China, hasta entonces el país preferido por las familias andaluzas. Las restricciones del gobierno chino cayeron como una losa en las esperanzas de las familias acogedoras: obligación de estar emparejado, unos ingresos económicos por encima de los 30.000 dólares y, sobre todo, los requisitos sanitarios (sin transplantes y sin sobrepeso), que hicieron dirigir la mirada de las familias hacia otras opciones .

Pero también la opción rusa se complica. La Junta mantiene congelada la denominada vía libre tras detectar a finales de 2008 unas posibles irregularidades relacionadas con falsificaciones de documentos y no se tienen noticias de que se restablezca. De hecho, en diciembre las autoridades rusas han recomendado que no se acepte la documentación de los adoptantes extranjeros que tramiten por vía libre, al denunciar el incumplimiento reiterado del envío de informes de seguimiento por parte de algunas familias españolas. En el caso de Andalucía, la recomendación se ha dirigido a las regiones de Moscú, Nizhni Novgorod, Tver, Tomsk, Tula y Sverdlovsk.

La opción de Rusia se limita a la gestión a través de Ecais, pero a partir de ayer se complica más. Las dos entidades acreditadas (A.A.I.M. y Creixer Junts) sólo podrán enviar a partir del 1 de enero un expediente al mes cada una, a la espera de que se vayan recibiendo asignaciones.

La esperanza de las familias andaluzas se dirige ahora hacia Vietnam, donde hace un año se acreditó a una agencia de adopción internacional por parte de la Junta y del país emisor. Veinte niños de este país fueron adoptados por familias andaluzas en 2009 en una experiencia inédita.

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