El juez absuelve a un acusado de obligar a ocho mujeres rumanas a prostituirse

  • El fallo alega que no existen pruebas de que el procesado supiera que el negocio de su padre se dedicaba a esta actividad

La Audiencia Provincia ha absuelto a un hombre natural de Rumanía acusado de prostituir y coaccionar a ocho mujeres de su misma nacionalidad por no haber quedado acreditado en el juicio que cometiera estas acusaciones. Según el fiscal, el individuo contactó con varias chicas en su país y las trajo a España con la promesa de ofrecerles la posibilidad de obtener un trabajo digno, aunque la realidad era muy distinta, pues el futuro de las jóvenes estaba en un club de alterne de Peñarroya. Sin embargo, la Sección Tercera de la máxima institución judicial de la provincia considera que estos hechos no han sido acreditados, máxime cuando las supuestas víctimas lo exculparon durante la vista oral. "Me obligaba a prostituirse su padre, no él", aclaró una de las chicas en el juicio, quien relató que el acusado convivía con ellas y que también tenía retirado el pasaporte.

Según el fallo judicial, "no consta de que el procesado conociera que dicho negocio fuera de prostitución, ni que las mujeres con las que contactó fueran a ser obligadas a trabajar en dicha actividad". La sentencia continúa que una vez que las mujeres y el procesado llegaron a España desde su país, el padre del imputado les retiró la documentación y las obligó a ejercer la prostitución en un club del norte de la provincia con otras mujeres rumanas que se encontraban allí con anterioridad.

La Sala recoge en su fallo que el "procesado pensó en venir a España para intentar mejorar su precaria situación económica, aprovechando la previa estancia de su padre, con lo que su posición sería similar a la de las propias mujeres que lo acompañaban", y que una vez en Peñarroya, "supo que su padre explotaba un club de alterne y que obligaba a las mujeres a prostituirse".

El fallo apunta en este sentido que ni las declaraciones prestadas por tres de dichas mujeres en el acto del juicio ni las manifestadas por él mismo constatan los delitos que se le imputan. Las supuestas víctimas aclararon que el imputado se ponía de su parte y que las animaba a rebelarse contra su padre, "lo que casa mal con un conocimiento y consentimiento previo de la actividad". El fallo también recoge que todas las declaraciones son "unánimes" en que el joven no desempeñaba ninguna función en el prostíbulo, que en muy pocas ocasiones iba al mismo y que en ningún caso forzaba a las chicas a ejercer la prostitución. Todas ellas también reconocieron que el implicado en esta causa carecía de dinero, "lo que abunda en que no tenía relación con esta actividad lucrativa".

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