La Universidad de Málaga instala el cuarto ordenador más potente de España

  • La Universidad de Málaga se une al selecto club de la Red Española de Supercomputación, a la que acuden los investigadores para hacer simulaciones

La Universidad de Málaga (UMA) alberga el ordenador más potente de Andalucía, el cuarto de España y uno de los 500 más rápidos del mundo. La máquina tiene nombre propio: Pablo. Tiene 256 nodos JS20 de IBM, una potencia de cálculo de 4,5 teraflops y un terabyte (1.000 gigas) de capacidad. Es el primo de Zumosol de los ordenadores.

Este gigante forma parte de la Red Española de Supercomputación, estructurada en siete nodos ubicados en Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, Canarias, Santander y Málaga. Es la red a la que pueden acudir los expertos universitarios españoles para hacer simulaciones numéricas en química, física y bioinformática.

La razón que explica por qué la UMA está en la avanzadilla de esta vanguardia tecnológica se remonta a 1995, cuando los ingenieros de la universidad malagueña reclamaron un multiprocesador que, entre otras funciones, les permitiera hacer simulaciones numéricas. Entonces se compró el Picasso, un equipo que era el no va más del momento: 16 procesadores, 4 gigas de memoria RAM y 50 gigas de disco. Ahora en realidad sería poco más que un juguete.

"Los grupos de investigación por sí solos no tenían financiación para adquirir un equipo de estas dimensiones y, al tiempo, resultaba demasiada máquina para un solo grupo, por lo que el Picasso se incorporó a los servicios centrales de la Universidad para uso general de los investigadores", explica el catedrático de Arquitectura de Computadores y director del grupo de computación de altas prestaciones, Emilio López Zapata, que es el responsable del nodo malagueño de la Red Nacional de Supercomputación.

Inicialmente el Picasso se utilizaba exclusivamente para simulaciones en física y química computacional. Permitía aplicaciones variadísimas que iban desde la aeronáutica, hasta la siderurgia o la fibra óptica. "Cualquier espacio o volumen que quieres simular lo conviertes en celdas pequeñas, cuanto más pequeñas más precisión, y resuelves el problema numéricamente", aclara el catedrático López Zapata.

En los 90 la informática era una herramienta aún muy secundaria en el campo de la biología, sin embargo, con los años esta ciencia empezó a crecer precisamente por ese sendero, dando lugar a la bioinformática y es en 2004 cuando se instala en la UMA la Plataforma Andaluza de Genómica, Proteómica y Bioinformática, lo que obliga a los investigadores a reclamar más fondos para seguir dando soporte técnico.

Este recorrido fue el que situó a la Universidad de Málaga en el pelotón de cabeza y resultó esencial para que el Ministerio de Educación decidiera al final de la legislatura pasada elegir la UMA para ubicar uno de sus siete nodos de la Red Española de Supercomputación.

Ahora, los sistemas originales ampliados y modernizados se han dividido: por un lado el súper computador Pablo, integrado en la red nacional, que ayer presentaron Emilio López Zapata y el vicerrector de Investigación, José Ángel Narváez, y, por otro, Picasso, que da soporte a la Plataforma Andaluza de Genómica, Proteómica y Bioinformática, un superdome de HP que tiene 128 procesadores y 380 gigas de memoria.

El nodo malagueño de la Red Española de Supercomputación está operativo desde el pasado 15 de febrero, con una ocupación mantenida por encima del 90%, según Emilio López Zapata, Premio Nacional de Investigación Informática en 2006.

El acceso a esta red, aunque abierta al conjunto de los investigadores universitarios españoles, debe pasar por el filtro de un comité técnico, nombrado por el Gobierno central, que decide qué investigaciones son aptas para usar estos recursos. El pasado lunes asignó el trabajo de los próximos tres meses de la red a 100 de los 150 proyectos que se habían presentado.

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