Susana Díaz viajará a Cataluña a defender la ilegalidad de la consulta

  • "El tiempo viene a darme la razón, el derecho a decidir escondía la independencia", explica. Intervendrá en actos en febrero con el PSC, con andaluces y con la sociedad civil catalana.

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De Andalucía a Cataluña. Consciente del liderazgo que le otorga la presidencia del principal Gobierno socialista de España y de las relaciones que unen a Cataluña con Andalucía, aunque sólo sea por los miles de emigrados en esta comunidad, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, va a participar activamente en intentar convencer a la opinión pública catalana del error de Convergència i Unió al convocar un referéndum por la independencia, que considera "ilegal". A principios de febrero, la presidenta intervendrá en un acto con el PSC en Cataluña, protagonizará un acto ante la sociedad civil catalana en un foro organizado por un influyente medio de comunicación y su equipo planea alguna reunión con las asociaciones de andaluces, que son bastante influyentes ante las elecciones. Convergència i Unió, por ejemplo, siempre cuidó mucho sus relaciones con estas organizaciones, y uno de sus líderes históricos apoyaba a Jordi Pujol en casi todas las elecciones a las que se presentó.

Los encuentros que Díaz ha mantenido con el secretario general del PSC, Pere Navarro, demuestran que la implicación de la presidenta en el tema catalán ha sido intenso. El 3 de noviembre, después de un desayuno informativo en el Hotel Ritz de Madrid, la presidenta y Navarro se reunieron durante más de una hora en la sede de la Junta en Madrid. Díaz le explicó sus dudas sobre la posición del PSC ante el referéndum, al que en un principio apoyaban los socialistas catalanes aunque defenderían el no. Sin embargo, y gracias a la intervención de Díaz y de la Ejecutiva de Rubalcaba, el PSC pasó a defender el referéndum sólo si era legal y lo aceptaba el Gobierno de Mariano Rajoy. En el fondo, esto lo imposibilita, porque un referéndum de estas características no sería legal ni aunque la Generalitat tuviera la competencia, y es que su sentido contradice el artículo primero de la Constitución: la soberanía reside en el pueblo español. No en el catalán. Para autorizarlo, el Gobierno debería reformar de modo íntegro la Constitución, disolver las Cortes y someter a referéndum en todo el país un cambio tan sustancial. En definitiva, imposible.

Otras fuentes del PSOE explicaron a este medio que Díaz ha conversado bastante con el ex presidente Felipe González sobre la cuestión catalana. El viejo mandatario ha sido más taxativo que su partido ante los peligros de la deriva secesionista.

"Los tiempos han venido a darme la razón, el llamado derecho a decidir sólo escondía la independencia", ha comentado la presidenta. El viernes, Susana Díaz ya mostró su total apoyo a Mariano Rajoy en este asunto, aunque le separen otras diferencias "oceánicas". Su opinión es que Rajoy debe ponerse al frente de una estrategia política para "desenmascarar" esta deriva secesionista.

La tesis que defiende Díaz es diferente, sin embargo, a la del PP, aunque coinciden en lo básico: su oposición al referéndum ilegal. Díaz, como el PSOE, propone una reforma de la Constitución de corte federal, que contemple la singularidad de algunas comunidades como Cataluña, aunque, a la vez, garantice la igualdad en el reparto de los fondos. ¿Y cómo se consigue esto último? Con una reforma que garantice y fije la cuantía de los servicios esenciales del que deben gozar todos los españoles con independencia del lugar donde vivan. Para otras fuentes del PSOE, es el principio de ordinalidad que contempla el Estatut de Cataluña, aunque tamizado bajo la lectura que realizó el Tribunal Constitucional en su sentencia. Es decir, que las comunidades autónomas cuyos habitantes más contribuyan al arca común de la Hacienda no perderían posiciones en el listado en cuanto a gasto disponible, pero siempre que hubiera un exento que garantizase la igualdad.

Desde que Díaz accedió a la Presidencia, viene consultando sobre estos asuntos, tales como los de las balanzas, el montante de la deuda o el gasto pro comunidad, con expertos y catedráticos andaluces. No es un grupo de trabajo, porque no son únicos, pero sí están aportando información a la presidenta para rebatir, por ejemplo, que Andalucía ha sido mejor tratada que Cataluña por el Gobierno central en los últimos años. No ha sido así.

Esta idea del encaje de Cataluña en España es el que abordará la presidenta en un foro que ha organizado el periódico La Vanguardia a principios de febrero en Barcelona. El rotativo catalán, que se distingue porque su proyección era nacional aunque se imprimía en una comunidad distinta a Madrid, es la cabecera preferida de la burguesía de Cataluña, ésa que se decide ahora y duda entre la ruptura, el referéndum o la búsqueda de un pacto que pare el desafío de Artur Mas, que se encamina, además, hacia una victoria de Esquerra Republicana en las autonómicas de 2016. Unió, el partido que conforma la coalición nacionalista que lidera Artur Mas, es prueba de esto: aún no sabe qué voto aconsejará en el referéndum.

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