El Reina Sofía incorpora una técnica pionera para evitar casos de ceguera

  • El tratamiento permite estudiar mediante un láser el estado del nervio óptico y obtener un diagnóstico precoz del glaucoma · El hospital cuenta con las últimas novedades para tratar dolencias visuales

El Hospital Universitario Reina Sofía ha incorporado recientemente una técnica puntera que permite diagnosticar de forma precoz el glaucoma, una enfermedad ocular que es considerada la segunda causa de ceguera en los países desarrollados. La técnica se llama HRT y consiste en estudiar y controlar mediante un láser los daños producidos en el nervio óptico y medir la presión del ojo. El oftalmólogo del Reina Sofía, Rafael Giménez, explicó ayer que este mayor seguimiento permite "un diagnóstico más rápido y eficaz" con el fin de evitar lesiones más graves como la falta de visión.

El doctor aseguró que este procedimiento supone "un avance muy importante" en el campo de la medicina ocular porque reduce considerablemente el riesgo de sufrir ceguera en las personas con alguna deficiencia óptica. Hasta ahora el único método para detectar el glaucoma era medir la presión del ojo, por lo que con esta nueva técnica se permite un control más exhaustivo de la enfermedad. El doctor Giménez apuntó que en los últimos tiempos se han dado pasos importantes en cuanto al estudio y mejora, como por ejemplo en el tratamiento de las cataratas. Esta enfermedad, hace unos años, era una de las principales causas de ceguera y, sin embargo, ahora se puede tratar con una simple intervención quirúrgica. En cualquier caso, todavía queda mucho por hacer y el campo de la investigación en la oftalmología no es aún "muy amplio porque no hay mucha demanda asistencial", dijo Giménez. No obstante el Reina Sofía está plenamente actualizado y al día en las últimas novedades para el tratamiento de las patologías oculares.

Esta nueva técnica se suma a otros procedimientos diagnósticos básicos que realizan los oftalmólogos del hospital para la detección del glaucoma. Éstos son la presión intraocular, la exploración de fondo de ojo y valorar la zona del campo visual afectada por esta enfermedad. Los tratamientos que se indican para tratar esta dolencia buscan retrasar su evolución, aunque no logran recuperar la visión perdida. Su evolución suele ser lenta y sólo en fases avanzadas la falta de vista es importante y puede llegar a limitar de forma significativa la calidad de vida del paciente. De hecho, en los últimos años se han incorporado nuevos tratamientos para controlar el glaucoma sin necesidad de recurrir a la cirugía.

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