Juzgan a Rosa del Valle por incumplir una orden de alejamiento

  • La declaración ante el magistrado del Juzgado de Instrucción nº 2 de Huelva duró apenas diez minutos, tras los que fue trasladada de nuevo a la prisión de Albolote

La hermana del presunto asesino de la pequeña Mari Luz Cortés, Rosa del Valle, también inculpada en el caso por su posible participación en el traslado del cadáver de la menor, regresó en la mañana de ayer a Huelva para acudir a un juicio rápido por el quebrantamiento de una orden de alejamiento que tenía sobre una abogada a la que acosaba.

A primera hora de la mañana de ayer, Rosa del Valle emprendía el viaje desde la cárcel granadina de Albolote, donde permanece interna en las habitaciones de aislamiento del módulo de Enfermería desde que el pasado 3 de abril tuviese que abandonar el centro penitenciario de Huelva junto a su hermano por motivos de seguridad.

La acusada llegó al Palacio de Justicia de Huelva pasadas las 10.30 horas y el juicio de faltas dio comienzo de inmediato. Fueron poco más de diez minutos los que duró su declaración ante el magistrado del Juzgado de Instrucción número 2 de Huelva, tiempo tras el que regresó de nuevo a la prisión de Granada.

El origen de los hechos se remontan al pasado 14 de marzo (viernes antes de que se le detuviera junto a Santiago del Valle e Isabel García en el pueblo conquense de Pajaroncillo), cuando la presunta cómplice del asesinato de Mari Luz Cortés fue detenida por la Policía Nacional y trasladada a la Comisaría onubense por incumplir una orden de alejamiento de una abogada con la que estaba obsesionada, después de que la siguiera y la esperara allá donde iba hasta que la letrada interpuso una denuncia contra ella.

Según ha podido saber este diario, el primer contacto de la abogada con Rosa del Valle tuvo lugar cuando la víctima defendió a la acusada en turno de oficio. Poco tiempo después, la mujer empezó a sentirse acosada por la hermana de Santiago del Valle, que se obsesionó completamente con ella hasta el punto de perseguirla hasta su trabajo o esperarla a las puertas de su casa, una situación que la letrada no pudo aguantar y decidió denunciarla.

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