Condenados a 30 años de cárcel padre e hijo por matar a golpes a un hombre

  • Los acusados son culpables de un delito de homicidio, por el que se les impone una pena de trece años de prisión a cada uno, y de un delito de robo continuado, por lo que deberán cumplir una condena de dos años y un día de cárcel

La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a un total de treinta años de prisión a un padre y un hijo de nacionalidad británica que mataron a golpes a otro hombre y le robaron el dinero que llevaba, así como una tarjeta de crédito con la que retiraron diversas cantidades durante varios días.

La sentencia establece que los condenados deberán además indemnizar con 120.000 euros a los dos hijos de la víctima y con 60.000 euros a la que era su pareja sentimental, así como reponer los casi 4.500 euros y las 2.000 libras esterlinas sustraídas al fallecido.

El jurado popular que formaba el tribunal consideró a los acusados culpables de un delito de homicidio, por el que se les impone una pena de trece años de cárcel a cada uno, y de un delito de robo continuado de pena, por lo que deberán cumplir una condena de dos años y un día de prisión.

El jurado estableció como hechos probados que en julio de 2005 J.E.B. y su padre E.C.B. golpearon violentamente en la cabeza con un objeto contundente a L.H.W. hasta causarle la muerte y arrojaron su cuerpo a un pozo después de sustraerle el dinero que llevaba, así como una tarjeta de crédito con la que retiraron diversas cantidades durante varios días.

El acusado J.C.B., de 33 años, se encontraba en prisión preventiva por esta causa desde su detención el 14 de noviembre de 2005 en Reino Unido, a donde huyó casi cuatro meses antes y fue capturado en virtud de una orden de búsqueda internacional para ser extraditado a España en diciembre de 2005.

Por su parte, su padre, de 59 años y con pasaporte británico, estuvo privado de libertad por este procedimiento desde el 16 de noviembre hasta el 7 de diciembre de 2006.

El tribunal consideró probadas las conclusiones definitivas formuladas por la Fiscalía, en las que se establecía que la víctima, de 40 años y de nacionalidad inglesa, trabajaba desde que llegó a España realizando labores de albañilería al mando de la cuadrilla en la que se encontraba J.E.B.

A mediados de junio, L.H.W. despidió al acusado a causa de una deuda de dinero entre ellos, por lo que su relación derivó en una "manifiesta enemistad", hasta el punto de enzarzarse en una pelea en la que el primero sufrió lesiones de carácter grave, aunque no formuló denuncia.

Incluso J.E.B. llegó a manifestar a un amigo su intención de acabar con la vida de la víctima, "atándole con bridas y tirándole a un pozo", y hacerse con todo su dinero al conocer el número secreto de su tarjeta de crédito.

El 11 de julio, el acusado avisó a su padre y, "con ánimo de acabar con la vida" de L.H.W. organizó un encuentro con éste en el centro del municipio de Cártama (Málaga) "so pretexto de una propuesta de trabajo".

Fue entonces cuando los acusados golpearon a la víctima "violentamente" en la cabeza con un objeto contundente hasta causarle un "grave" traumatismo craneoencefálico que propició su muerte "casi inmediatamente", trasladaron el cuerpo en una furgoneta hasta un paraje de la localidad malagueña de Álora y lo arrojaron atado a un bloque de hormigón en el interior de un pozo de agua.

Antes, los acusado sustrajeron al cadáver 2.000 libras esterlinas y 100 euros, así como una tarjeta de crédito propiedad de la víctima que fue utilizada para retirar entre el 11 y el 26 de julio diversas cantidades de dinero.

Según la sentencia, el jurado tuvo en cuenta para dictar su veredicto condenatorio, entre otros elementos, las declaraciones testificales, la aparición de manchas con el ADN de la víctima en la furgoneta de J.E.B., las escuchas telefónicas en las que ambos implicados se inculpan y el vídeo de seguridad de la entidad bancaria

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