Chaves pone orden en las pugnas provinciales por el poder en el PSOE-A

  • Exige públicamente el "acatamiento a las reglas del juego y gastar sólo las fuerzas necesarias" en el debate interno · Afirma que los planes de VPO favorecen no sólo a los empresarios, sino también a las familias

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El PSOE de Andalucía acordó ayer de manera oficial la convocatoria de su XI Congreso, a celebrar entre el 11 y 13 de julio en Granada, con un nítido mensaje de su secretario general, Manuel Chaves, a los responsables del partido para poner orden en los pulsos internos que algunos de ellos están librando en organizaciones provinciales como Sevilla o Málaga. Si los socialistas son el principal referente electoral de los andaluces, sentenció, no se debe a que promuevan "los conflictos internos, sino a que planteamos soluciones". Dicho de otro modo, el debate es sano siempre que se den dos condiciones: "el acatamiento a las reglas del juego y gastar las fuerzas necesarias, sólo las necesarias".

En una intervención abierta a los medios de comunicación ante el Comité Director de los socialistas, Chaves aludió a los congresos del PSOE -primero el federal, seguido de los regionales, provinciales y locales- y también a aspectos como la desaceleración económica, el impulso a la VPO, la ronda de negociaciones con los empresarios y los partidos de la oposición y la gestión del agua. Al contrario de lo que hizo en una cita similar tras los comicios del 9 de marzo, el secretario general no habló en esta ocasión sobre su disposición a seguir siendo el líder del partido en Andalucía, aunque de estar pensando en un sucesor no habría realizado quizá un discurso tan prolijo y con pautas de gobierno tan marcadas.

Sus alusiones a la situación del partido fueron premeditadamente ambiguas para que de ellas no se pudiese inferir reproche alguno, aunque dirigentes próximos a Chaves han expresado en privado en los últimos días su malestar por la deriva de la crisis de Sevilla después de que el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, y la consejera de Justicia y Administración Pública, Evangelina Naranjo, hayan expresado abiertamente su deseo de que se produzca un relevo al frente de la Ejecutiva provincial del partido. Naranjo ha sido, además, el único de miembro del Ejecutivo andaluz que ha entrado tan de lleno en este debate interno.

Los congresos del PSOE deben "fijar su atención en el conjunto y huir de localismos y posicionamientos que en algunos momentos nos atenazan", aseveró Chaves, lo cual no es óbice -añadió- para que el partido sea un ente "vivo y democrático" en el que "no haya que dramatizar por que haya debate o diferencias". "Todos los socialistas tienen el derecho de hacer y decir lo que consideren" siempre y cuando el coste que haya que pagar "sea sólo el necesario".

Una vez más, el también presidente de la Junta de Andalucía aludió a los planes de su Gobierno para hacer frente a la "crisis" económica", un apelativo que admitió como válido tras reconocer que "la desaceleración es más brusca e intensa de lo previsto". Las causas son, a su juicio, la crisis hipotecaria de EEUU y la subida de precios de las materias primas a nivel mundial, aunque pronosticó que Andalucía remontará el vuelo en 2010 y 2011 con crecimientos que rondarán el 3 y el 4%, respectivamente.

Sí rechazó con vehemencia las "interpretaciones absurdas" que atribuyen a la Junta un intento de "compensar las pérdidas de los empresarios" de la construcción. El proyecto de situar en el mercado inmobiliario las 90.000 viviendas que permanecen vacías en Andalucía mediante su posible conversión en VPO o en viviendas a precio tasado no es sino un intento para "ampliar la oferta de pisos asequibles para las familias" que no pueden acceder a una casa y de ayudar a las empresas, "entre las que también hay medianas y pequeñas", para reducir sus pérdidas a condición de que rebajen los precios.

En relación a la escasez de agua, asunto del que el PP hace bandera, Chaves negó la mayor, a pesar de que el decreto de sequía y las restricciones están vigentes en la Axarquía malagueña: "No hay problema de suministro, ni para el consumo humano ni para regadío". Las desaladoras, añadió, serán la solución frente a la "obra faraónica" del trasvase del Ebro.

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