28-F La autonomía andaluza cumple 28 años

Chaves retrata una Andalucía moderna alejada del fatalismo y el tópico

  • El presidente define el nuevo Estatuto como el "poderoso instrumento" que hará que la comunidad esté en "pie de igualdad" con las regiones más avanzadas · Mayor Zaragoza ensalza la Educación y la Cultura como pilares de construcción de la paz

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El fatalismo, el tópico, el complejo y la marginación fueron desterrados del retrato de la Andalucía que ayer cumplió 28 años de autonomía. En el discurso pronunciado en el acto central de esta jornada conmemorativa celebrado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, el presidente andaluz, Manuel Chaves, hizo una semblanza de una tierra moderna que camina hacia el conocimiento y la innovación para estar en pie de igualdad con las regiones más avanzadas -aunque aún es Objetivo 1 en la UE-, con un punto de partida en su cultura universal y en una autoestima reforzada.

Su visión optimista, que no autocomplaciente, le sirvió de hilo conductor para recordar, ante un reducido aforo -menos numeroso que en ediciones anteriores y con menos rostros conocidos-, el avance experimentado que sirve ahora para catapultar a esta comunidad hacia los desafíos del futuro. Una capacidad que atribuyó al cambio de "actitud y talante" de los andaluces, en los que apreció la instauración de la "curiosidad intelectual, el valor del esfuerzo o el riesgo empresarial".

En este marco de ruptura de antiguas barreras, el presidente andaluz asentó las bases para que Andalucía ahora tome la iniciativa en su impulso, pero también en la aportación a un mundo globalizado, entendido más allá de la dimensión económica. Así, apuntó que para que se sitúe internacionalmente en una "posición ventajosa", también contribuya a "la solución de problemas globales" como la pobreza o el terrorismo.

Desde el abrazo de Andalucía a la Alianza de Civilizaciones -impulsada por su homólogo en el Gobierno central y compañero de partido, José Luis Rodríguez Zapatero- Chaves concedió a esta comunidad fronteriza el valor de enlace con el continente africano y servir de puente a la Unidad Mediterránea en la que "Europa se proyecte hacia el Sur".

De la inmigración saltó al medio ambiente. Y delante del decorado acuático del escenario, centró su atención en la "exigencia ineludible" de la sostenibilidad en un momento de cambio climático en el que la sequía y la desertización son una realidad -no mencionó la contaminación acústica, y eso que a lo largo del acto sonó más de un teléfono móvil-.

Tampoco pasó por alto el compromiso con la igualdad, haciendo hincapié en la violencia de género, para cuya erradicación, amén de herramientas legales, jurídicas o policiales, precisó una "gran renovación cultural" que abarque la igualdad laboral, salarial, familiar y profesional. Una afirmación contradictoria, atendiendo a que de los once galardonados -un Hijo Predilecto y diez medallas de Andalucía-, sólo tres fueron mujeres: la escritora Elvira Lindo, la yudoka y campeona paralímpica Carmen Herrera y la bailaora Manuela Carrasco.

Cumplidos diez días del primer aniversario del nuevo Estatuto andaluz, al que confirió el valor de ser un "poderoso instrumento" que concede más autogobierno y derechos sin interferir en otros desarrollos estatutarios y aportando garantías a un modelo de "equilibrio e igualdad", Chaves lanzó la invitación a "todos" a valerse de él en la "gran tarea de seguir construyendo desde el diálogo y la concertación" un futuro "mejor".

Los galardones, que entregó al alimón con la presidenta del Parlamento Andaluz, María del Mar Moreno -la única que se atrevió a tararear el Himno de Andalucía, mientras lo entonaba el coro del Teatro-, fueron recogidos entre ovaciones por los distinguidos, algunos con más segundos y emoción que otros, como el juez Baltasar Garzón, el cantante Manolo Escobar o el sacerdote onubense Francisco Girón, al que ayudó a retornar a su asiento.

En un discurso lleno de referencias literarias y ripios, el nuevo Hijo Predilecto de Andalucía, Federico Mayor Zaragoza, defendió el carácter universal de Andalucía para agradecer, en nombre de todos los premiados, la distinción recibida. "Diez medallas de Andalucía exponentes de facetas características (artísticas, académicas, empresariales, jurídicas, periodísticas) de la riquísima identidad andaluza", señaló tras un baile de folios que le hizo perder la línea del discurso.

Lejos de adivinar la trifulca que llegaría después desde los asientos del teatro, el que fuera director general de la Unesco hizo un alegato en defensa de "lograr cambiar la fuerza por la palabra, la imposición por el diálogo". Para ello, apeló a instrumentos como la educación y la cultura que sirvan para "ver a los invisibles y oír a los desoídos".

José Saramago, Hijo Predilecto de Andalucía en 2007, le sirvió a Mayor Zaragoza para decir que Andalucía "no es mi tierra, pero sí tierra mía". Apeló el homenajeado, entre otros, a poetas como Garcilaso, Rafael Guillén, Pilar Paz Pasamar, Martí i Pol o Federico García Lorca. Del de Fuente Vaqueros extrajo la idea de que "el día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad".

No faltaron referencias al pasado andaluz: "que restaña heridas causadas por un trato social con frecuencia inclemente"; al presente, defendiendo el salto tecnológico dado por la comunidad y el programa Escuela espacio de paz; y al futuro. Y, como no, tampoco se negó el espacio para los tópicos: "Andalucía se caracteriza por el arte de la amistad y por el desprendimiento".

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